La pólvora. De China a Europa por la Ruta de la Seda: 700 años.

Por la Ruta de la Seda, aparte de seda, especias o porcelanas, llegaron a Europa grandes inventos como el papel, la imprenta y la pólvora, que modificaron notablemente la Sociedad. Tal como indica Joaquín Alastrué Funes en su muy jugoso libro «Inventando la pólvora, fabricando la pólvora» hay documentos datados en 1044 en China donde se describe la composición de la pólvora. En ellos se habla de su utilización en cohetes e incluso se elucubra sobre la posibilidad de viajes a la Luna. Este descubrimiento pasó a través del mundo árabe y se sabe documentalmente que ya se utilizó en el Reino Nazarí de Granada en 1324. En 2024 se cumplirán los 700 años de esa efeméride.

Imagen de Wan Hu personaje legendario que quiso alcanzar la Luna subido en una silla provista de 47 cohetes de pólvora.

La invención de la pólvora data al menos de 1044 D.C. en China. No obstante, su invención queda entre las tinieblas históricas y las leyendas como la del chino Wan Hu que supuestamente alcanzó la Luna subido en una silla provista de 47 cohetes que prendieron sus criados. Evidentemente, si Wan Hu hubiera existido habría sufrido quemaduras de consideración. Y poco más.

Lo que sí es cierto es que a través de la Ruta de la Seda, constituida por una amplia red de caminos con origen en China y pasando por el Medio Oriente, la pólvora llegó a Europa a través de los árabes, llamados entonces sarracenos. La llegada fue gradual, por etapas, desde principios del siglo XI hasta principios del siglo XIV que llega al Reino de Granada y después a Florencia, Inglaterra y el resto de Europa.

Antes de la invención de la pólvora se conocía el fuego griego consistente en una mezcla incendiaria que se lanzaba a modo de lanzallamas usando tubos. El fuego griego podía arder incluso en el agua. Por ello no hay que confundirlo con la pólvora (que no arde cuando se moja) y por sus características sería una mezcla de sustancias inflamables inmiscibles con el agua y que flotaban sobre ella. Todo ello indica que contendría betunes y otras sustancias orgánicas inflamables.

¿De qué está hecha la pólvora?

Descartando el fuego griego como una verdadera pólvora, la pregunta evidente es saber de qué está hecha. Antes de entrar en fórmulas químicas hay que decir que la pólvora puede dividirse en dos tipos generales, la pólvora negra y la pólvora o pólvoras sin humo. La pólvora negra es la pólvora que inventaron los chinos y que llegó, como ya se ha indicado más arriba, en 1324 a Europa, siendo su primer lugar de fabricación y uso en el Reino de Granada. En cambio, las pólvoras sin humo están constituidas fundamentalmente por nitrocelulosa en diversos grados de nitración y otros aditivos. Éstas se inventaron en tiempos muy recientes, en el siglo XIX. Aquí nos referiremos sólo a la pólvora negra, que sí formaba mucho humo.

La pólvora negra es una mezcla muy fina de salitre (nitrato potásico puro), carbón y azufre. Aunque hay varias formulaciones, todas contienen como componente principal el nitrato potásico de la máxima pureza posible y en menor proporción el carbón y el azufre. Una composición tipo sería la siguiente:

Ingrediente%
Salitre (Nitrato potásico) 75,0
Carbón12,5
Azufre12,5
Composición de la pólvora negra

Como cualquier explosivo, la pólvora negra consiste en dos tipos de ingredientes: los que aportan el comburente y los que aportan el combustible. El combustible es «lo que arde» y el comburente es «lo que hace arder, por oxidación muy rápida, al combustible«, normalmente el oxígeno. En la pólvora negra el comburente procede del nitrato potásico que por acción de un golpe, una chispa o una pequeña descarga eléctrica, se descompone liberando gases nitrosos y el comburente oxígeno. El oxígeno desprendido quema los dos combustibles: el carbón para formar dióxido de carbono, que es un gas, y el azufre para formar en parte dióxido de azufre, que también es un gas y sulfuro potásico que a temperatura ambiente es un sólido pero que se volatiliza fácilmente. El azufre también aporta tenacidad y densidad a la pólvora, lo que ayuda también a su fabricación y a evitar que el carbón forme carbonato potásico, el cual dejaría residuos indeseables. Esta reacción genera mucho calor lo que provoca que más nitrato potásico se descomponga y la combustión del carbón y el azufre se acelere drásticamente formándose un gran volumen de gases. En el caso de la pólvora negra estos gases forman bastante humo.

Pólvora ardiendo

La pólvora cuando se encuentra al aire libre arde tal como se ve en la imagen, pero si se introduce en un recipiente cerrado, la gran expansión de los gases producidos conducen a una explosión. Esa es la propiedad que la hace útil en sus numerosas aplicaciones. Hay que destacar que bajo la denominación de salitre se pueden encontrar distintas sustancias de aspecto salino que aparecen en humedades de paredes y suelos en forma de eflorescencias. Pero el único salitre útil para hacer pólvora debe ser necesariamente nitrato potásico, de fórmula química KNO3, ya que no es delicuescente, es decir, no absorbe humedad del ambiente. Normalmente el salitre encontrado en humedades, aparte de nitrato potásico, contiene nitrato sódico, nitrato cálcico y otros materiales que tienden a absorber agua y no es posible hacer pólvora con él. La pólvora debe estar totalmente seca y el salitre debe ser por tanto KNO3 muy puro.

El desconocimiento de la pólvora en Europa

Una vez aclarado qué es la pólvora y en qué se diferencia de por ejemplo el fuego griego, retornemos a su historia.

Reinaud y Favé afirman, tal como cita Joaquín Alastrué Funes en su obra Inventando la pólvora, fabricando la pólvora, que San Alberto Magno (1193-1280) escribió en su tratado Mirabilibus mundi: Ignis volant (Maravillas del mundo: fuego volador) la siguiente receta:

«Tomar una libra de azufre, dos libras de carbón de sauce, seis libras de sal pétrea, y moler las tres finamente en una piedra de mármol, y luego poner la cantidad que se desee en un cartucho de papel para hacer fuego volador o truenos. En el caso del fuego volador debe ser largo y delgado y estar lleno de pólvora, y para hacer un trueno será corto, grueso y medio lleno»

Esto demuestra que este alquimista ya conocía la pólvora pero en ningún caso, ni en esta obra ni en otras, habla de la necesidad de purificar el salitre para que sea, como ya sabemos, nitrato potásico muy puro, imprescindible para hacer pólvora. Parece pues que tenía un conocimiento de «oídas», probablemente de algún texto no citado, y que jamás San Alberto Magno hizo pólvora. Lo de purificar el salitre es un detalle muy importante conocer y nombrar, y no lo hace.

El conocimiento en Europa de la fabricación de la pólvora, e incluso su existencia, sin duda era ninguno. Probablemente de forma consciente, los chinos ocultaron a los viajantes europeos que comerciaban a través de la Ruta de la Seda la existencia de la pólvora. Marco Polo describe las armas del Emperador de Mongolia y China en algunos combates de 1293 sin mencionar ninguna relacionada con la pólvora. Hay quien duda incluso que Marco Polo llegara realmente hasta China, quedándose en Mongolia. Su padre Nicolao y su tío Mafeo, también comerciantes, pidieron al emperador construir máquinas balísticas (catapultas) para lanzar piedras pesadas en el asedio de la ciudad de Siam-Yang-Fú. Ello indica que la pólvora no se usaba en China para artillería y los Polo no tuvieron noticias de ella.

Un bulo histórico es el afirmar que Roger Bacon inventó la pólvora, ya que en su obra Opus Tertium nombra el salitre, pero en ningún caso asociado al azufre y al carbón. Es decir, jamás habló ni conoció la pólvora.

Volviendo a la Península Ibérica, en la reconquista de Zaragoza por Alfonso I el Batallador (118) no se habla en las crónicas del uso de la artillería. Alfonso X el Sabio, rey de Castilla, coaligado con el Valí de Málaga, musulmán, en el cerco de Niebla en 1257 no se usó tampoco artillería. Ni el rey cristiano ni el gobernador de Málaga sabían nada de la pólvora.

700 años de la pólvora en Europa

La primera vez que se documenta fehacientemente el uso de la pólvora en Europa es en el asedio en 1324 de Huéscar, plaza fronteriza entre el Reino de Castilla y el Reino de Granada. El historiador Ibn Al-Jatib contemporáneo de los hechos, escribe:

[…] el sultán granadino Ismail (21 rayab 724 / 14 de julio de 1324) la acometió con maganeles (majnaqa), arrojando con un gran aparato que utilizaba pólvora (naft) una bomba de hierro incandescente contra la torre del castillo.

Partió lanzando chispas, cayó entre los sitiados causando tantos daños como el rayo del cielo y el terror se apoderó del corazón de los cristianos, que se sometieron a sus condiciones.

Esta fecha, 14 de julio de 1324, y estos hechos así descritos, son totalmente fiables. La figura de Ibn Al-Jatib (Loja, 15 de noviembre de 1313 – Fez, 1374) como historiador no supone duda alguna. Además de ser un historiador coetáneo de la conquista de Huéscar, aunque en su adolescencia, pero coetáneo, lo vivió, fue un gran poeta, escritor, filósofo y político. Escribió sobre geografía, jurisprudencia, medicina, farmacología y sobre todo se le considera como la figura más relevante de la historia de la Granada musulmana de los siglos XIII y XIV. Varios de sus poemas decoran las paredes de la Alhambra, llegando incluso a ser Visir, es decir, el asesor político del Rey de Granada. El relato de Ibn Al-Jatib es por tanto la prueba irrefutable.

Patio de los Leones en la Alhambra de Granada. En algunas paredes decoradas de la Alhambra se encuentran escritos algunos poemas de Ibn Al-Jatib
Torre de la Pólvora en la Alcazaba de la Alhambra. En ella se guardaba la pólvora y se disponía de artillería para la defensa.

En la imagen se muestra el estado actual de la Torre de la Pólvora en la Alhambra de Granada. Está situada en la Alcazaba (el castillo militar) junto a la muralla que corre hacia Las Torres Bermejas. En ella se almacenaba la pólvora y disponía de artillería para la defensa de la Alhambra.

La efeméride

El próximo 14 de julio de 2024 se cumplirán los 700 años de la pólvora en Europa. La pólvora se ha usado con fines bélicos, pero también con aplicaciones en canteras para extraer rocas con las que se han construido catedrales y otros edificios históricos, ha servido para trazar caminos, taladrar túneles, hacer puentes y todo tipo de obras públicas o con aplicaciones lúdicas con los fuegos artificiales.

La historia de los últimos 7 siglos no se entendería sin tener en cuenta la pólvora.

Fuegos artificiales y la Alhambra. Así podría festejarse los 700 años de la llegada de la pólvora al Reino de Granada y a Europa.

Bibliografía:

Joaquín Alastrué Funes. Inventando la pólvora, fabricando la pólvora. El Fargue y la fábrica de Granada. Biblioteca de Temas Locales, Vol. 1. Diputación de Granada, Ed. Granada, 2016. https://www.amazon.es/Inventando-p%C3%B3lvora-fabricando-p%C3%B3lvora-f%C3%A1brica/dp/8478074007

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